2009 Sueño de una noche de verano

Sueño de una noche de veranoFue el 11 de junio de 1992 cuando se presentó por primera vez este espectáculo de UR en la sala Niessen de Rentería. Su exitosa gira nacional e internacional llegó hasta 1994, siendo retomada años más tarde durante la temporada 98-99. Hoy, UR vuelve a él consciente de que ha pasado el tiempo suficiente para que nuevas generaciones de público tengan la oportunidad de verlo en vivo.

Sabemos que ésa es una particularidad esencial del teatro y que lo hace un arte diferente. El aquí y el ahora en el que se produce el hecho teatral garantizan una experiencia única.

Creemos sinceramente que merece la pena rescatar del tiempo este “Sueño…” y hacerlo vivir de nuevo ante y con el público.

Helena Pimenta

Nuestro “Sueño” es una lectura contemporánea de la comedia de Shakespeare en la que el amor, a través de sus diversas manifestaciones, es el verdadero protagonista: amor que libera, encadena, impulsa, anula, redime, destruye, idealiza y humilla. Guiados por sus dardos, los personajes se internan en el bosque donde impera otro orden, el de la naturaleza, el de los propios instintos, tan locos como el mundo.

El bosque, la noche, la luna…. suficientes elementos para que lo real y lo ficticio se entrelacen, se una lo posible a lo infinito, la vegetación viva y nuestros personajes den rienda suelta a sus pasiones, a las fantasías que van más allá de lo que razón puede percibir.

Como ellos, nos sumergiremos en un torrente de cosas inexplicables que, a veces, no necesitaremos explicar. Otras veces, intentaremos explicarlo todo y nuestra razón reclamaría un “filtro” que nos proporcionara la respuesta. Otras, aún sin “filtro”, reconoceremos las locuras de los humanos como una cosa razonablemente explicable, porque las hemos vivido o visto.

No podremos hacer nada hasta que los “duendes” decidan liberarnos, desembrujarnos. Y volveremos a nuestra querida realidad con la duda melopeica de que hay otras realidades. Algunos se atreverán a esperar que la melopea dure lo suficiente para recordar que nos queda la posibilidad de transformarnos, de vivir la otredad, que no es tan difícil, aunque por momentos necesitemos una ayudita, a lo que los “duendes” siempre están dispuestos.

“Gracias a aquella noche les fue posible evadirse de sí mismos. Eran auténticos en sus sueños, libres de la mentira y de la sujeción”.

 

Ficha artístico-técnica

 

Autor William Shakespeare
Versión y direcciónHelena Pimenta
Escenografía,
vestuario
e iluminación
J.L. Raymond
Susana de Uña
Txemari Rivera
José Tomé
Actualización escenografía
y vestuario
José Tomé
Actualización iluminaciónMiguel Ángel Camacho
Coreografía   Eduardo Ruiz
Espacio sonoroEduardo Ruiz
Txemari Rivera
Actualización espacio sonoro
Íñigo Lacasa
Ayudante escenografía
Maite Onetti
Técnico de sonido
Íñigo Lacasa
Técnico de iluminación
Pepe Martini
Ayudante de vestuario
África García
Realización escenografía
UR Teatro
Peroni
Realización vestuario
Sastrería Cornejo
FotografíaDavid Ruano
Diseño gráfico y web
Jorge Muñoz
Gestoría
Abate Economistas
Prensa
María Díaz
Distribución
Carmen García distribución
Dirección de producción
Sus Domínguez
  
Teseo/Oberón/Jordi
José Tomé
Hipólita/Titania/Rocío
Ana Pimenta
Celia Pérez  
Lisandro/Puck 1/PatxiJorge Muñoz
Hermia/Hada 1/MaruxaCecilia Solaguren
Demetrio/Puck 2/PolacoJorge Basanta
Helena/Hada 2/Antxoni
Ione Irazabal

 

Imágenes

 

Prensa



Vanity Fair

Estrellas Guía del Ocio   Madrid

UN SUEÑO EMBRIAGADOR

Dicen que han pasado ya diecisiete años desde que este montaje sin fecha de caducidad subió por vez primera a un escenario. La verdad es que parece sacado del horno ahora mismo. O dentro de un siglo. El prodigioso Shakespeare es materia nutricia de un prodigio. El espectáculo de UR Teatro derrocha la embriagadora sensualidad, el ensueño, la fascinación y el entusiasmo por la vida que atesora esta comedia, la primera obra maestra del Bardo de Stratford a decir del rotundo Harold Bloom. Don William la escribió en torno a 1595, al parecer como epitalamio escénico del enlace entre sir Thomas Berkeley y Elizabeth Carey. El dramaturgo, que no había aún cumplido los treinta años, trenzó en esta pieza -que transcurre en el turbador paréntesis de una noche de San Juan, donde toda euforia amorosa parece permitida- referencias mitológicas, poesía empapada del misterio de los bosques, ingredientes oníricos, un arrebatado erotismo con efluvios paganos y un humor juguetón y transgresor.

El montaje de Helena Pimenta introduce en el caldero mágico de la inspiración todos esos elementos y los hace borbotear alegre y atrevidamente en una propuesta sobre el papel tan sencilla como formidable, fresca, desinhibida, que mantiene al público en continua carcajada, preso de la gozosa fascinación de ver tan bien servida una obra maestra del teatro y atrapado en el ritmo de un espectáculo que no da tregua a la satisfacción. Con sólo seis actores se las apaña para poner en pie los personajes esenciales de los tres niveles que baraja el argumento en una zarabanda fantástica: la nobleza de Atenas, la corte feérica y el mundo menestral. Tres compartimentos en principio estancos y cuya mezcla provoca la festiva conmoción que anima la comedia.

Un trabajo de gran exigencia estética con una escenografía compuesta por seis paneles rectangulares que van conformando espacios de forma tan eficaz como hipnótica, una concepción cromática que asocia cada personaje femenino con un color -azul, rojo y amarillo- que conserva en cada uno de los niveles, y una diversidad de códigos interpretativos que van de la danza contemporánea a las claves de clown presentes en el universo de los artesanos, convertido en descacharrante ensalada autonómica. Espectáculo completo, con intérpretes en estado de gracia, desde el veterano José Tomé, que estrenó el montaje en 1992, al resto: Ione Irazábal, Jorge Muñoz, Montse Díez, Celia Pérez y Jorge Basanta, que se triplican en un alarde de recursos y matices. No se lo pierdan, que lo mismo hay que esperar otro montón de tiempo para poder volver a verlo.

ABC, MADRID. Juan Ignacio García Garzón.02/10/2009

 

SOÑEMOS...

El “Sueño de una noche de verano” que podemos estos días ver en el Teatro Principal de Zaragoza, es una recuperación (actualizados escenografía, iluminación, vestuario…) del montaje que Ur Teatroa estrenó en 1992. Tal vez sea este su espectáculo más representativo, siendo, desde luego, el más laureado, y distinguido con el Premio Nacional de Teatro del año 1993. Ahora, transcurridos ya más de tres lustros, quizá la lectura que Helena Pimienta hace del texto shakespeareano no nos parezca igual de atrevida, pero mantiene de manera brillante su audacia, su frescura, su vitalidad y todo su atractivo. Cierto que su versión aligera sin contemplaciones el libreto original de Shakespeare, pero no es menos verdad que el resultado no pierde una pizca de su magia, su complejidad y su altura.

Las diferentes tramas que se entrelazan en el texto llegan al público con claridad gracias a una puesta en escena limpia, coherente, rebosante de ideas y sentido de la teatralidad, que suma a esa claridad, instinto y sensibilidad para crear momentos verdaderamente memorables de gran plasticidad y belleza. El espectáculo de desarrolla con un magnífico ritmo, utilizando el espacio en toda su amplitud, en profundidad y en altura, y transmitiendo una enorme fuerza que emana directamente de la claridad y contundencia de los criterios y conceptos en los que hunde sus raíces la propuesta de Ur.

Pero no se piensen que aquí acaba todo, porque aún hay más. Hay una certera dirección que toma el sobresaliente trabajo interpretativo del elenco y lo conduce con evidente acierto y buen sentido, a través de los diferentes paisajes de registros y tonos que demandan cada una de las tramas. Hay una acertada iluminación y una espléndida escenografía que utiliza seis grandes paneles (giran, se mueven, se desplazan) para crear los diferentes espacios de ficción, para acompañar el movimiento y las acciones de los personajes.

Y hay, naturalmente, un trabajo actoral que se mueve con descarada soltura entre registros bien diferentes. Del tono burlesco y de farsa, a la danza; de la ligereza, a lo enfático o lo contenido. El teatro encierra tantas vidas, tantos mundos, tantos sueños… En este Sueño de Ur hay mucho teatro, y por tanto, tantas vidas, tantos mundos, tantos sueños...

HERALDO DE ARAGÓN. Joaquín Melguizo.16/01/2010

 

QUÉ SUERTE

No sé si será por la crisis, la nostalgia o, simplemente, por sentido común, pero el caso es que este reestreno es una suerte para todos los que gustan del Teatro. Una suerte y un placer porque este "Sueño" es juego, es diversión, es atrevimiento, es imaginación, frescura, talento para transgredir, para tomar el testigo de un clásico (el clásico) [...]

[...] Con respeto, pero sin contemplaciones, esta versión mutila y transforma el texto original de una forma brillante, hilarante y, sobre todo, entendible. ¡Y sin aburrir!, esa gran máxima de las tablas que algunos se empeñan en obviar: sin duda el mejor sueño que yo he visto... y llevo unos cuantos. Y lo mejor es que le montaje aún rezuma ese aroma a compañía independiente, siempre con el culo pelado, el corazón a tope, la cartera vacía y la mente alerta para pergeñar ideas brillantes aunque sean del "todo a cien" (donde no llega el dinero, que llegue la imaginación). Lo dicho, una gratísima sorpresa volver a encontrarme con un montaje tan completo.

LA GACETA, SALAMANCA. Alfonso Mendiguchía. 28/07/09

 

MUCHO TEATRO

No me gusta hacer la ola cuando voy al fútbol, te entretiene y te molesta durante se desarrolla lo que has ido a disfrutar. Me molesta y me pone nervioso que un señor se levante en medio del partido que tú has pagado y no te deje ver lo que realmente merece la pena. Pero mira, no me hubiera importado que, al finalizar el espectáculo de UR, durante el transcurso no, hubiéramos hecho una ola de las buenas.

Para andarnos sin rodeos, que la ocasión lo merece: este montaje de UR sigue siendo de lo mejor que ha pasado por Salamanca en los últimos quince años y continúa manteniéndose fresco, vital y atractivo para el espectador. No hay mejor versión española de El sueño de una noche de verano que la de Helena Pimenta. Y mira que se han hecho…

Verdadero teatro el que se nos ofrece durante hora y tres cuartos en un banquete que nadie en su sano juicio debería rechazar. Eso sería signo de la anorexia mental más desoladora que el ser humano puede sufrir, un crimen de lesa majestad.

Tiene ritmo, tiene interpretación, tiene dirección, tiene un concepto claro y contundente, tiene criterio en el expurgo del texto –muy importante-, tiene sentido del humor, tiene contención y tiene teatro dentro, mucho teatro. Universalidad indeleble en el tiempo, que hace de este montaje un clásico que permanecerá grabado a fuego en nuestras memorias.

Y todo esto gracias a una dirección vigorosamente moderna, a pesar del paso del tiempo, y a seis artistas que en escena lo dan todo y se muestran como verdaderos actores y actrices en plenitud, con el ego debidamente dosificado y con las cosas muy claras para ofrendar todo su trabajo a la mayor gloria del conjunto. Al igual que la iluminación (¡qué susto cuando se te van las luces en mitad de la actuación!) y la banda sonora.

Conclusión: Helena Pimenta es una creadora, una directora que, unida a William Shakespeare, se convierte en autora por derecho propio. Ya nos gustaría a muchos ser heridos por el dardo de la inspiración que rezuma todo el montaje. Una lástima que no saliera a saludar. Merecía el aplauso final. Igual que esa noche de verano recibió un espectáculo de grandísimo calibre.

¿PASÓ SHAKESPEARE POR SALAMANCA?, SALAMANCA. 24/07/09

 

EL SUEÑO DE UR

Hace casi veinte años que Ur irrumpió en el panorama teatral sorprendiendo a propios y extraños con una lectura tan audaz del texto de Shakespeare que pocos fueron los que no sucumbieron a su atrevimiento. Incontables son los premios y reconocimientos cosechados por el grupo. Su visión actual, el ritmo frenético de la dicción, la innovación, el desparpajo, el atrevimiento, la soltura; en definitiva, una revolución.

Reescriben el libreto a su antojo y no por falta de respeto al autor, sino por coherencia con ellos mismos.

Supongo que el éxito habría superado todas las expectativas del grupo. Hoy ya no resulta tan extraño ver en los teatros versiones desenfadadas y hasta ofensivas tanto con autor como con espectador. Este sueño de Ur se comporta de forma amable con el espectador, al que ofrece una idea desenfadada del amor, donde lo cómico se escribe en mayúsculas y lo transcendente pasa de puntillas adornado con equilibradas coreografías.

El libreto entrelaza diferentes tramas. De una parte, la boda de Teseo e Hipólita; de otra, Hermia y Elena, Lisandro y Demetrio, forman un cuarteto donde resulta imposible corresponder a la persona amada. Hermia y Lisandro se aman, pero Teseo quiere que Hermia se case con Demetrio, a quien detesta. Por su parte, Elena ama a Demetrio y éste la rechaza con crueldad. Amores imposibles.

Una tercera parte de la trama introduce la magia en la historia. Oberón y Titania, reyes de duendes y hadas, rivalizan por un criado y en realidad se aman. Oberón mandará a Puck para dar un escarmiento a Titania, aplicando un filtro a una persona dormida conseguirá que se enamore de lo primero que vea al despertar.

Una serie de lances tienen como resultado que Titania se enamore de un monstruo, que Lisandro y Demetrio amen ahora a Elena y ésta piense que se burlan de ella. Si encontrar el amor resultaba complicado, parece un hecho imposible según avanza la trama.

La última de las tramas es la historia de unos artesanos que van a representar una obra de teatro en las bodas de Teseo. La historia de Píramo y Tisbe. Dos amantes que se ven a través del orificio en un muro y que se suicidan pensando respectivamente que el otro ha muerto. Vamos, la risa.

Morir por amor, despreciar a la persona amada, casarse con alguien a quien se desprecia. Y es que el autor que bebe en los clásicos griegos, mezcla a su antojo diferentes historias para construir un libreto simplemente sobresaliente. Como es lógico, esta obra tiene final feliz, otro filtro conseguirá poner las cosas en su sitio y a cada mochuelo con su olivo y aquí pan y después gloria.

Para los que no han podido ver el trabajo de Ur, recordaremos que solucionan el problema de las diferentes localizaciones con unos paneles móviles. Crean el espacio en profundidad y altura. La luz es otro elemento fundamental, un protagonista más.

Solo seis actores se hacen cargo de todo el reparto, casi todos ellos triplican personaje. El elenco es de una solidez fuera de toda duda. Se mueven con soltura en los terrenos, la danza, dicen el verso a una velocidad endiablada y sin perder el sentido de lo dicho y sobre todo manejan la comicidad con la habilidad de los artesanos.

Bien es verdad que el texto se ha modificado a su antojo, pero esto no debe desmerecer un impresionante trabajo de acercamiento. Si algo se debe reprochar sería quizás esto mismo, la cercanía, tanta que en ocasiones no parece que estemos ante un texto de Sir William Shakespeare.

Esta lectura aleja la visión idealizada del duende Puck, protagonista en otras versiones, que aquí se limita a ser un mero transmisor de órdenes. No tiene demasiada importancia, esta es la lectura de unos avanzados, de una directora valiente, que no hacen sino prestar su talento a quien quiera ver y disfrutar de un trabajo bien hecho.

Este sueño de Ur continúa teniendo una vigencia fuera de toda duda y aunque ahora sean más los que se atreven con los clásicos, incluso cambiarles alguna coma de sitio, los pioneros siempre tendrán un espacio en nuestros sueños.

DIARIO DE NAVARRA, OLITE. Pedro Izura. 21/07/09

Todo es un sueño. Un sueño inducido en donde los duendes atiende a las indicaciones de un enamorado y con sus filtros confunden el objeto del deseo de los enamorados. Un sueño que redime a los personajes más atascados en sus convicciones, que transforma a los trabajadores con aficiones teatrales, que encuentran en el bosque las fuentes, los frutos prohibidos, las expresiones de los sentimientos, de las pasiones. Un sueño teatral que toma como bandera las diversas maneras de entender el amor, el deseo, la sexualidad, el erotismo. Un sueño con la libertad de fondo.

Estamos ante un montaje del que tuvimos la ocasión de ver su estreno original, allá en 1992. La memoria teatral fija sensaciones, no archiva documentos, no se puede dar fe de analogías o divergencias. Sentimos cosas muy parecidas. Se trata de un trabajo tocado por un duende. Si se hace un autopsia fría, parece imposible que pertenezcan al mismo cuerpo estético las escenas en donde el humor se basa en los acentos regionales, el catalán, los vascos, la andaluza, la gallega, un polaco, tipos y patologías, y aquellas en las que el nivel poético se sublima, la interpretación debe volar y las palabras se enciende.

Es ese duende el que consigue que todo acabe perteneciendo al mismo plano dramático. Un logro de dirección. Apoyado en esta ocasión en un reparto solvente, integrado, disfrutando del viaje interpretativo por todos los registros y por un espacio escénico realmente importante. Una versión muy ligera, asequible. Una propuesta que se mantiene lozana en su madurez.

ARTEZ, OLITE. Carlos Gil Zamora. 20/07/09

EN MANOS DE DUENDES

Tampoco en esta edición del festival, Helena Pimenta y UR Teatro faltan a la cita 'temática' del 24 de junio: si el año pasado representaron 'La noche de San Juan' de Lope, esta vez nos ofrecen el clásico por excelencia sobre la noche mágica del solsticio, 'Sueño de una noche de verano' de Shakespeare, con la adaptación de un montaje histórico de la compañía vasca, estrenado en 1992 y retomado también en 1998.

La comedia escenifica el tema folklórico del principio del verano como momento favorable a los amores y a las fuerzas ocultas de la naturaleza, con duendes que viven en los bosques e intervienen en el mundo de los hombres. Así los amantes se buscan y se rechazan, porque hay seres sobrenaturales que juegan con ellos, determinan sus deseos, sus pasiones, sus odios, crean conflictos y los resuelven.

La trama original de la pieza comprende 21 personajes y está fragmentada en tres hilos narrativos: las evoluciones de los cuatro amantes Lisandro, Hermia, Demetrio, Helena, por un lado; los cómicos que deben representar la historia de 'Píramo y Tisbe', por el otro; y en medio, el mundo mágico de Oberón, Titania y Puck. Se trata, pues, de una pieza que puede presentar complicaciones no indiferentes para un montaje. De hecho, la complejidad y la disparidad de registros entre las distintas acciones podría llevar a contrastes estridentes o a problemas de sintaxis escénica. Helena Pimenta evita estos riesgos y, a través de una dirección a la vez virtuosista y evocadora, consigue maniobrar los hilos de los personajes con gran efectividad. El texto se somete a una simplificación (desaparece el grupo de las hadas, quedándose Oberón y Puck como motores de la acción mágica), y a una inteligente actualización. En particular, los seis cómicos/clowns del texto shakespeariano se presentan caracterizados como trabajadores modernos: obreros de la construcción, mujeres de la limpieza, en fin, mano de obra barata que se entusiasma porque ha recibido el encargo de representar una obra teatral y así puede salirse por un día de su vida de 'mileurista'.

Estos trabajadores están caracterizados por una conseguida mezcla de lenguas y acentos que los singulariza y los hace metáfora de la complejidad del mundo exterior: el catalán Jordi, la andaluza Rocío, los vascos Patxi y Antxoni, la gallega Maruxa, el obrero polaco. Ellos se mueven en una escenografía móvil de tres enormes tapias hechas de lo que parecen ser tablas de palets, que representan el bosque laberíntico, entre lo natural y lo urbano, en que también se persiguen las dos parejas de amantes de la trama principal.

El montaje, pues, fluye sólido y cautivador entre tensiones y risas, alternándose los tonos sombríos de los parlamentos de Oberón con la ligereza de los diálogos amorosos y los tonos farsescos de los clowns. Y todo ello representado por medio de sólo seis versátiles, estupendos actores, capaces de encarnar cada uno a tres personajes distintos, y también de ejecutar preciosas coreografías. El juego de cambios se realiza con tiempos y resultados espectaculares, con auténticos números de transformismo, aprovechando los espacios creados por el movimiento de la escenografía e invitando al público a seguir los aspectos más metateatrales del montaje. Así, es posible trazar el recorrido de las tres actrices con sus sendos vestidos rojo, amarillo y azul, que como fichas de parchís cruzan el escenario, desaparecen y vuelven a aparecer a lo largo de los tres hilos de la trama. Una gran montaje teatral, pues, y a la vez un espectáculo de magia escénica que en el fondo nos habla de una realidad (la nuestra) más compleja y más profunda de lo que creemos.

HOY.ES, CÁCERES. Luigi Giuliani. 27/06/09
 

¡Sencillamente espectacular! En este “Sueño de una noche de verano” sobresale el humor, el juego, la picardía y la imaginación.

EL NUEVO SIGLO, BOGOTÁ. Vladimir Torres. 12/04/95


La versión de esta agrupación llegó a nuestro ámbito teatral para agrandar por cualquiera de los costados que se le mire.

GRAMMA, LA HABANA. Jorge Ignacio Pérez. 08/11/95


The play is full of beautiful stage images. The production as a whole was full of original insights and original details. The Spaniards have managed to break the barriers of language, culture, and the strange novelties of experimental style. They spoke directly to the audience and achieved an excellent communication with its members.

EXPERIMENTAL THEATRE, EL CAIRO. Tom Matheson. 09/09/93


Remedio para melancólicos, regocijo para enamorados, esperanza y luz para tristes sin ventura. Ur teatro ha puesto en pie uno de los espectáculos verdaderamente memorables.

EL MUNDO, MADRID. Javier Villán. 09/02/93


Espectáculo espléndido. El resultado es una continua carcajada, una frescura, un contacto inmediato con el público, una alegría, una risa contagiosa que hace que todo el tiempo que dura la representación sea festivo, comunicativo, un auténtico solaz.

YA, MADRID. Alberto de la Hera. 10/02/93


Toda la magia es posible cuando un grupo de artistas se permite con una joven y excelente imaginación leer un clásico como Shakespeare. Imprescindible verlo.

LA PRENSA, BUENOS AIRES. Ana Seoane. 19/10/92


Um dos melhores Shakespeare que vimos, uma das versoes, como a de Peter Brook, mais conseguida e innovadora.

A CAPITAL, LISBOA. Tito Livio. 17/07/98


Pocas veces un espectador se ha levantado de una butaca más satisfecho de una función. Cualquier espectador que no conoce a Shakespeare o, incluso, nunca haya ido al teatro, aplaudirá con el mismo ardor. Ahí está el mérito.

ABC, SEVILLA. Julio Martínez Velasco. 07/12/93


Rebosa teatro. En cantidad y en calidad. El suyo es un montaje limpio, honesto, derrochando ideas, aciertos teatrales. No se la pierdan.

EL PAIS DE CATALUÑA, BARCELONA. Joan de Sagarra. 01/07/93


Ur teatro por donde pasa levanta pasiones y despierta admiración. Un Shakespeare contemporáneo distinto, joven bullicioso y teatral. Merece la pena que no se dejen escapar este cuento de amor para jóvenes y adultos. Vayan a disfrutar de este sueño. Les reconfortará.

EL CORREO DE ANDALUCIA, SEVILLA. Jesús Vigorra. 10/10/93


Pimenta no tiene, afortunadamente, ningún respeto a los clásicos que adapta. Corta o añade, da velocidad, no hay quien se aburra. Se agradece.

EL PAÍS. MADRID. Eduardo Haro Tecglen. 17/03/99


Sous la baguette magique de Helena Pimenta, UR, a mis beaucoup d’intelligence, de vitalité, d’efficacité Dans sa version (sa vision?) de “Sueño de una noche de verano”. Le songe estival et féerique de Shakespeare.

L’AVANT SCÉNE THÉATRE. PARIS. André Camp. 15/01/94


El resumen: El teatro UR ha cumplido con la máxima fundamental del espectáculo: No aburrir. Divertir. Instruir. Un ejemplo de buen teatro.

DIARIO DE MURCIA. MURCIA. Edmundo Chacour. 30/03/93


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