2008 Cartas de amor a Stalin

Cartas de amor a StalinCartas de amor a Stalin es una fantasía teatral acerca del acoso sufrido por el gran escritor Mijail Bulgákov durante la tiranía estalinista. A diferencia de otros “enemigos del pueblo”, Bulgákov no fue puesto ante un pelotón de fusilamiento, ni encarcelado, ni enviado a un campo de trabajo, pero padeció otra cruel forma de violencia: la censura cortó el camino entre su obra y la sociedad para la que fue escrita. Esa interrupción nos informa más que toda la Enciclopedia Soviética sobre un régimen que, en lugar de ganar la fuerza creadora de hombres como Bulgákov, se entregó a la persecución obsesiva de toda disidencia.

Al escribir la pieza, menos que el afán de reconstruir aquel tiempo me impulsó la observación del mío, que también eso puede ser mañana- tiempo de censuras. Y de autocensuras y autoengaños. Hoy como ayer, aunque suele tenerse por el hombre más libre, el artista a menudo busca el reconocimiento del poderoso cuando de éste depende la realización o la difusión de su obra. Recíprocamente, el poderoso, que casi siempre ignora al artista, busca a ratos su compañía, como si la cercanía del creador proporcionase al hombre práctico una cobertura moral o estética.

En el centro de Cartas de amor a Stalin está ese drama que se juega entre el arte y el poder. Pero también otro drama más cercano y universal: el de un hombre que espera una llamada. Quizá su propio drama, amigo espectador. Porque ¿quién no ha esperado una llamada? ¿Y quién no ha sentido en su alma el veneno de la espera?

Con magistral sencillez, en una puesta en escena cargada de inteligencia y de corazón, Helena Pimenta nos hace entender y sentir ambos dramas. Para ello ha contado con un equipo formidable y, sobre todo, con tres grandes actores: José Tomé, Celia Pérez y Ramón Barea.

Estoy seguro de que cuando usted salga del teatro compartirá la gratitud que yo ya siento hacia ellos. Hace tiempo que debo a UR algunas de mis más felices experiencias como dramaturgo. Este montaje de Cartas de amor a Stalin convierte esa deuda en impagable.

Juan Mayorga

Ficha artístico-técnica

 

AutorJuan Mayorga
DirecciónHelena Pimenta
Escenografía
José Tomé
Maite Onetti
IluminaciónPepe Martini
VestuarioJosé Tomé
Asistencia vestuario África García
Espacio sonoroÍñigo Lacasa
Audiovisual
Jorge Muñoz
Dirección de producción
Sus Domínguez
Realización escenografía
Peroni
Demetacrilato
Realización vestuario
Sastrería Cornejo
Peluquería Jesús Berenguer
José Antonio Sánchez
Peluquería Celia Pérez
Juankar Jiménez
Fotografía
Maite Onetti
Gestoría
Abate economistas
DistribuciónCarmen García distribución
  
Bulgakov
José Tomé
Bulgakova
Celia Pérez
StalinJesús Berenguer     

 

Imágenes

 

Prensa

MAGISTRAL SENCILLEZ

Si se unen un buen texto y una buena compañía, el resultado no puede ser otro que un gran espectáculo teatral. Y así fue. El Teatro de la Estación se llenó el pasado sábado de mucho y buen teatro. Y de público. De un público que se arrancó con emocionados y prolongados aplausos al finalizar la función. Sí, Cartas de amor a Stalin, escrita por Juan Mayorga y dirigida por Helena Pimenta, realmente se merece tan caluroso reconocimiento.
La obra se centra en la figura del escritor ruso Mijail Bulgákov y la censura a la que fue sometida su obra durante el periodo en que Stalin estuvo al frente de la URSS. Hasta finales de los años veinte, Bulgákov gozó de prestigio y reconocimiento. Pero entonces se produjo la enorme equivocación de establecer por decreto que el arte del proletariado debía ser el "realismo socialista". Así, se puso fin a toda efervescencia creativa y experimental (formalistas, futuristas, constructivistas, Meyerhold, Sklovski, Maiakovski...) que había estallado en paralelo al proceso revolucionario.
El texto de Mayorga, muy bien construido, con personajes y situaciones perfectamente diseñados y cargados de profundidad e intensidad emocional, no nos habla sólo del acoso al que fue sometido Bulgákov. Lo hace también de las relaciones que se establecen entre el arte y el poder. Y trenzada con esta reflexión, construye dos dramas que discurren paralelo: el de un hombre que camina a la locura y la autodestrucción obsesionado con una llamada que no llega, y el de una pareja condenada a la desesperación.
Helena Pimenta toma el texto. Lo mima, lo quiere, lo trabaja igual que un artesano trabaja el barro con sus manos, y lo coloca sobre la escena con la grandeza que sólo puede dar la sencillez, rebosante de sensibilidad y lucidez teatral. Su puesta en escena va desgranando ante el espectador, con claridad, inteligencia y corazón, toda la riqueza que encierran personajes y situaciones, sacando el máximo partido al manejo del ritmo y a la fuerza del gesto y el matiz.
Absolutamente sobresaliente el trabajo interpretativo. Trasmiite intensidad emocional, muestra unos personajes vivos, reales, de carne y hueso, construidos desde las entrañas del actor para llegar a las entrañas del espectador. Sin duda, todo un lujo de espectáculo.

 20/04/09 EL HERALDO DE ARAGON (JOAQUÍN MELGUIZO)

 

Diálogo con el diablo; censura implacable, silencio, prohibición; un traidor a la revolución que quiere ser, pese a todo, útil: Bulgakov, un escritor grande. Cartas, infinidad de cartas que seguramente no llegan a su destino; una llamada telefónica que se corta en el momento crucial: fantasmas. Un diálogo con un diablo todopoderoso cuyo favor se desea fervientemente.
Memorable la evolución hasta la locura de José Tomé en un réprobo del estalinismo; de la rabia y la protesta a la esperanza y por fin a la enajenación absoluta. Meritorio el contrapunto equilibrado, íntimo y derrotado al fin, de Celia Pérez en Bulgakova, su esposa. El Stalin, un Barea firme y seguro, es un Stalin paternal, afectuoso, revolucionario, admirador del escritor: el que se inventan los delirios de Bulgakov. Una endemoniada relación de amor y de odio que pone al descubierto la fragilidad del artista, su necesidad de ser querido por el poder, sin dar su brazo a torcer. Doble maldad: la del poder que necesita propagandistas sumisos, pero "artistas verdaderos", y la del escritor que quiere ser libre y necesita, a la vez, la amistad del poder.
Cartas de amor a Stalin se estrenó hace diez años en el María Guerrero y Pimenta lo repone ahora. Es uno de los textos políticos más densos y abiertos de Mayorga, y una de sus dramaturgias más puras y complejas. Aquí el fantasma de Stalin, la enajenación progresiva de Bulgakov,o el desesperado y lúcido amor de Bulgakova ofrecen suficientes elementos dramáticos, pero hay que visualizarlos. Y ahí entra la mano magistral de Helena Pimenta, conduciendo el proceso de destrucción de una mente excepcional, de un amor también excepcional y de una sublimación espectral del dictador. Pulso, sobre todo, en el proceso de enajenación de Bulgakov que culmina en esa portentosa ideación del discurso de Stalin.

20/01/09 EL MUNDO (JAVIER VILLÁN)

 

El valor de ‘Cartas de amor a Stalin’ una década después de su estreno se mantiene intacto. El texto, que no ha perdido vigencia, detalla en un primer plano la complejidad de las relaciones entre el artista y el poder, una cooperación que ambos estamentos detestan y al mismo tiempo precisan para subsistir en las mejores condiciones. (…) El gran objetivo de Ur Teatro pasaba por minimizar esa trascendencia y apoyarla sobre una puesta en escena más móvil, que restara solemnidad a un tema que la derrocha a raudales. Como ya sucediera con ‘El chico de la última fila’, la imaginación de Helena Pimenta salva el inconveniente de una obra de ideas huracanadas. ‘Cartas de amor a Stalin’ gana en ese terreno con la aparición del personaje del dictador ruso. La escenografía, sencilla y a base de elementos de época, se quita los corsés y el espacio se ensancha. La construcción hecha por Ramón Barea, rígida y cercana al estereotipo de un mandamás todopoderoso en un principio y satírica, casi bufonesca, en el desenlace, contribuye a multiplicar la intensidad de la función. Un personaje símbolo, el diablo en combate con el ángel, aunque no lleguen a cruzarse. Un dictador humanizado desde el mal, otro ser quebradizo que necesita la cultura como coartada moral para legitimar y reforzar su soberanía, aunque haya que esculpirla en beneficio del sistema. En esa delgada línea de contrastes se maneja el creador, que pide libertad al tiempo que se vanagloria de contar con el incondicional apoyo del ser más poderoso del país. (…) El trabajo de la compañía reafirma la vertiente escénica del libreto, al que añade como principal novedad la potenciación del rol de Stalin, que se mueve en un plano superior al fantasmagórico, añadiendo la tan necesaria dosis de teatralidad que requiere una obra de estas características. Otro lujo con sello propio.

21/01/09 LACALLEMAYOR.NET

 

El auditorio del nuevo edificio de la Diputación Provincial malagueña se ha estrenado como recinto teatral con la obra 'Cartas de Amor a Stalin', escrita por Juan Mayorga y puesta en escena por la compañía 'Ur' bajo la dirección de Helena Pimenta. (…) Bien construida dramatúrgicamente, con unos personajes excelentemente diseñados, plena de situaciones de alto nivel emocional y un lenguaje literario de gran altura y riqueza se complementan con una sobria y eficaz puesta en escena y unos intérpretes que encarnan con fuerza y convicción a los tres personajes. A destacar, el monólogo de Ramón Barea al final de la obra en el personaje de Stalin, y la importante construcción física y anímica que realiza José Tomé en el de Bulgákov.

21/01/09 SUR.ES

 

El dramaturgo Juan Mayorga, Premio Nacional de Teatro en 2007 y ganador de tres Premios Max, afirmó ayer que la cultura "debe ser crítica y custodiar siempre una distancia" con el poder, aunque "el hombre de cultura se sienta halagado por la palmada del poderoso". Precisamente, la relación entre arte y poder es uno de los temas centrales de su obra ´Cartas de amor a Stalin´, traducida desde su estreno en 1999 a once idiomas y estrenada en países como Estados Unidos, Argentina o Croacia, y que representó ayer en Málaga la compañía Ur Teatro. Esta vigencia que mantiene el texto satisface a Mayorga, porque "el escritor siempre escribe para el futuro". Por ejemplo, "los grandes griegos escribieron obras que 2.000 años después siguen teniendo interés para nosotros", aseguró el autor. ´Cartas de amor a Stalin´ muestra la historia del escritor Mijail Bulgákov, cuya obra sufrió la censura del estalinismo, mientras que él era acusado de traidor. Mayorga cree que en este montaje dirigido por Helena Pimenta hay "al menos cuatro dramas", el primero el de la revolución soviética, "una pesadilla que comenzó como un sueño". El segundo drama es el del "arte frente al poder, que no son antagonistas puros, porque aspiran a una suerte de amistad", según Mayorga. "El artista quiere ser libre, pero al mismo tiempo se siente halagado por la caricia del poder y busca su reconocimiento, y el poder desprecia al hombre de cultura, pero se acerca a él porque le puede dar una legitimación estética o ética". El tercer drama es el de una pareja "que se ama, pero su relación está en peligro por un tercero, que es el fantasma de Stalin", y el cuarto y último drama es "el de un hombre -Bulgákov- que espera una llamada y el reconocimiento". Mayorga destacó que, en una situación "extrema" como la de la Unión Soviética, había "un poder del tirano absoluto" y se producía "una perversa identificación del pueblo" por la que "el disidente era insultado en la calle como traidor".

29/01/09 LA OPINION DE MALAGA.ES

 

El dramaturgo Juan Mayorga y la directora teatral Helena Pimenta recordaron ayer la figura del escritor ruso antes de la representación de la obra 'Cartas de amor a Stalin' en el nuevo auditorio de la Diputación. Entre la gran literatura rusa del siglo XX y la capital de la Costa del Sol se estableció ayer una conexión tan fértil y oportuna como poco habitual, de la mano de dos ases imprescindibles del paisaje teatral español actual. El dramaturgo madrileño Juan Mayorga (reconocido con el Premio Nacional de Teatro, con diversos premios Max y con representaciones de sus obras en medio mundo) y la directora salmantina Helena Pimenta (fundadora de Ur Teatro, verdadera compañía matriz de la escena española que acaba de cumplir 22 años en activo) se reunieron ayer en torno a la figura de Mijail Bulgákov (Kiev, 1891-Moscú, 1940), también dramaturgo, autor de novelas imprescindibles como El maestro y margarita, La guardia blanca y Corazón de perro y silenciado por el estalinismo. La excusa perfecta fue la representación de la obra de Mayorga Cartas de amor a Stalin, a cargo de Ur Teatro y con dirección de Pimenta, en el nuevo Auditorio de la Diputación Provincial de Málaga, en la sede de la Avenida Pacífico. En realidad, la jornada malagueña de Mayorga y Pimenta tuvo ayer varias paradas. La representación de la pieza, con Ramón Barea, José Tomé y Celia Pérez en el reparto, dejó el Auditorio sin butacas libres, pero antes los dos mentores mantuvieron un encuentro, en clave master class, con buena parte de los profesionales malagueños del teatro, que compartieron con el dramaturgo y la directora confidencias, trucos y experiencias. Para abrir boca, el autor de Cartas a amor a Stalin y su artífice sobre las tablas departieron con los periodistas los primeros momentos de la tourné. Pimenta explicó entonces que esta obra, que supone la cuarta colaboración de Mayorga con Ur Teatro (tras Sonámbulo, El chico de la última fila y el montaje Encuentro en Salamanca, que inauguró los actos de la Capitalidad Cultural de Europa en la ciudad castellana en 2002), "demuestra hasta qué punto el teatro es un arte dinámico y vivo, capaz de adaptarse a los cambios". Cartas de amor a Stalin se representó por primera vez en 1999 "pero había una necesidad absoluta de volver a montarla ahora para demostrar su vigencia, y a que sus reflexiones sobre la crisis de las utopías y la añoranza de las ilusiones han ganado fuerza y razón con el tiempo". Al cabo, como explicó Pimenta, "la primera misión del teatro es mover al espectador a pensar, pero no de cualquier manera, sino desde la complejidad de la palabra poética".
Cartas de amor a Stalin presenta a un Mijail Bulgákov en pleno apogeo, durante los años 30, cuando se debate entre la atracción que ejerce sobre él el poder encarnado en Stalin como medio para alcanzar el definitivo éxito literario y las dudas que suscita en él el régimen comunista soviético. Además, apuntó ayer Mayorga, el trabajo de Helena Pimenta ha sacado a la luz contenidos que hasta ahora habían permanecido más soslayados, "porque un texto teatral sabe más cosas de las que cree conocer su autor", y señaló como hallazgos correspondientes a Ur aspectos como "el drama de un hombre que espera la llamada que le colmará de felicidad, la que saciará sus expectativas, una llamada que tarda en producirse y que, en su ausencia, va llenando de veneno a quien la espera". A todo ello se suma una historia de amor, la que viven Bulgákov y su esposa "y en la que entra un tercero, que resulta ser un fantasma". En Cartas de amor a Stalin, según Mayorga, Bulgákov "aspira a la caricia del poder, pero por la propia lógica del estalinismo termina siendo considerado un traidor no sólo del poder, sino del pueblo. Llegaron a escupirle en la calle por este motivo, de hecho". Aunque con muchas reservas, el mismo Stalin se mostró favorable a Bulgákov al principio de su carrera (aprobó la adaptación escénica de su primera novela, La guardia blanca), "pero el autor se mostró después incapaz de escribir para quienes esperaban algo de él, sino para su propia verdad, que expresó mediante sátiras extraordinarias con la esperanza de que los comunistas las aceptaran". Lo cierto es que no sólo Stalin, sino también la sociedad soviética "se mostraron incapaces de aceptarlas, lo que demuestra que aquella sociedad estaba destinada al suicidio, como ocurrió con el poder soviético". Y Mayorga extrae una lección: "La Historia muestra el futuro en sus episodios extremos".

29/01/09 MALAGA HOY.ES

 

Helena Pimenta destila energía. La pasión le consume los poros cuando habla de su nuevo proyecto teatral, Cartas de amor a Stalin, de Juan Mayorga. El texto del dramaturgo –“una reflexión sobre un momento atroz del pensamiento de izquierdas”– será escenificado en el Teatro Pradillo de Madrid entre el 15 y el 25 de enero. “Mayorga es un autor de estar muy cerca de la sala de ensayos”, confiesa Pimenta, cuyo equipo comienza hoy a montar el escenario del Pradillo.
Cartas de amor a Stalin cuenta la destrucción del escritor Mijail Bulgakov (1891-1940), acosado y silenciado por el régimen de la URSS. La mutua necesidad entre el poder político y el arte es el eje de una tragedia de sólo tres personajes y en la que, como es habitual en los proyectos de Pimenta, vuelve a estar el actor y director Ramón Barea. “Tenemos una visión común del papel del teatro en la sociedad –justifica–. Hace tiempo que supimos que no cambiaríamos el mundo, pero compartimos la sensación de que es como un batir de alas, como una asamblea en la que se invita a reflexionar”. La pieza de Mayorga entabla una conversación entre Bulgakov, su mujer y un diablo personificado en Stalin. Escritor y político compartieron una profunda formación religiosa y la posterior destrucción de la idea de Dios. Así las cosas, la mujer de Bulgakov aparece en medio de una doble lucha: por una parte, se bate por romper con su modelo de “blanda burguesa” y, por otra, para defender al genio de sí mismo y del medio hostil que lo rodea.
La tendencia del poder político por encontrar legitimidad moral en figuras intelectuales y la exigencia de estas de crear en un ámbito de libertad son el principal conflicto en Cartas de amor a Stalin. “El raciocinio nos garantiza una libertad y, sin embargo, puede ser utilizado como arma arrojadiza o de manipulación. Para mí es un problema de simplificación de los mensajes.
Vivimos en un momento tan estresante que los manipuladores pueden campar a sus anchas. ¡Faltan matices! Hay que vivir más en la sensación de peligro y de respeto”, advierte en una pausa de los ensayos. "Quien es capaz de comprender todos los matices que hay entre el blanco y el negro, comprende que todo son paradojas. Y ese lugar, el de la paradoja, es el lugar del teatro”, asevera desde un café, con la tortilla de un lado y la caña de otro.
El drama de Bulgakov trasciende el período histórico en que se forjó porque representa un espejo en el que todo creador puede reflejarse, con peligros vigentes como la tergiversación o la autocensura. “El artista debe estar muy alerta para saber cuál es su papel y la manipulación que se puede hacer de él. Y creo que cuando la sociedad es más civilizada y el país tiene una mayor madurez democrática se pueden objetiv ar más los datos”.
La transitoriedad de los referentes artísticos, según el tinte político de cada época, y el criterio para incorporarlos o no a la herencia cultural de un territorio inquietan a Pimenta: “Vivimos en una sociedad en la que se crean y se destruyen modelos según los intereses económicos: ahora interesan los más jóvenes, las mujeres, otros marginales... En esto el político es el último peldaño pero también los medios de comunicación contribuyen a formar un estado de opinión”.
Hace ya 21 años que Pimenta abandonó la docencia para fundar Ur Teatro y todavía se pregunta qué le empujo a dar aquel salto. “Pensé en ello anteayer... La verdad es que me gustaba mucho la gente que era apasionada y que vivía con intensidad las cosas”, dice sin un ápice de indiferencia.

12/01/09 PUBLICO

Necesidades técnicas

Duración total del espectáculo: 90 minutos
Tiempo necesario para el montaje del espectáculo: Día de montaje comenzando a las 08:00hs. del mismo día de la
función. En caso de recintos al aire libre el montaje se efectuará un día antes.
Es importante poder clavar en el escenario.

Dimensiones del escenario


Nivel del escenario
0% máx 3%
Ancho de embocadura
10 m.
Alto de embocadura
8 m.
Ancho del escenario (entre paredes)
12 m.
Profundidad (desde el telón de seguridad) 9 m.
Altura peine
10 m.
Corbata escenario
1 m.
Observaciones
Es recomendable nivel de escenario 0%
Otros
Será necesario para el montaje y desmontaje ensayos y función:

- 1 escalera mediana para el montaje de maquinaria.
- 1 caja de 35 botellines de 50 cl.

Material de iluminación que aporta el teatro

 

16
Recortes ETC 15/30 Super Zoom
13  Recortes ETC 25/50º Super Zoom
18PC de 1k.
10
Par 64 Nº5, (CP 62), (MFSP)
13 Par 64 Nº2, (CP 61), (NSP)
4 Torres para calles de 3 mts. de altura.
1
Genie para 8 mts de altura
60
Can. dimmers 2,5 kw salida en dmx
4
Portagobos recorte ETC tamaño B

 

En interiores

5
Varas electrificadas en escenario
1    Vara electrificada en sala
18PC de 1k.
10
Par 64 Nº5, (CP 62), (MFSP)
13 Par 64 Nº2, (CP 61), (NSP)
4 Torres para calles de 3 mts. de altura.

 

En exteriores

1   
Gran Support de 12 mts x 12 mts con 3 puentes intermedios y que suba a un mínimo de 8 mts de altura a partir del escenario 1 aporta el teatro.
No se permitirá bajo ningún concepto el montaje de dicha estructura encima del escenario.

 

Material de iluminación que aporta la compañía 

 

1
ETC express
4    Par 64 Nº2, (CP 61), (NSP)
5Par 56
 Colores LEE y gobos

Material de sonido que aporta el teatro

 

8
4 cajas por lado tipo line array
1    Mesa de mezclas
1CD doble profesional autopause
4
Meyer UPA-1P o similares sistema de colgar en bara
4
En caso de no tener Meyer, monitores entre 200 y 500w
3
Sistema de intercom para 3 puestos
 Cableado necesario para cablear y conectar todos los equipos
2
Sistema de voladura para P.A. en caso necesario
 Posibilidad de enviar una señal de video hasta el control desde escenario,bien podria ser mediante un pacth ubicado en el hombro izquierdo o cableado para poder enviarlo desde el hombro derecho en caso de encontrase en dicho hombro.

Material de sonido-vídeo que aporta la compañía

 

1
Proyector
1    Reproductor DVD

Personal técnico que aporta el teatro

 Montaje
Función
Desmontaje
Maquinistas
2
1
2
Eléctricos2
1
2
Carga y descarga
2
-
2
Personal de apoyo
2
-
2
Técnico de sonido
1
1
1
Sastra
1
-
-
Responsable técnico
1
1
1

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